Micropolíticas de la memoria y del olvido

Actualizado: ago 13



El ejercicio social y político de la memoria no es solo la rememoración del pasado, sino también su actualización a través de proyectos colectivos. El poder real articula micropolíticas del olvido que es necesario que reconozcamos para no sufrir sus consecuencias.



En cada aniversario del día de la memoria recordamos no sólo a los 30.000 compañeros detenidos desaparecidos, sino también a la ruptura de un proyecto colectivo. Recordar no es sólo mantener viva la memoria de esa ruptura, es también seguir sosteniendo nuestras reivindicaciones. Recordar es entender que lo sucedido el 24 de marzo del 76 no fue exclusivamente el inicio de una cruel dictadura, fue un intento brutal de olvido de un proyecto político y social iniciado en la Argentina en 1945, que por primera vez colocaba a los marginados como protagonistas y que fue el inicio de una redistribución económica, política y social que llega hasta nuestros días.

Este 24 de marzo recordamos que el proceso que en el 76 mataba, torturaba y perseguía, sigue vigente en nuestra actualidad adoptando modos diferentes. El conflicto continúa, está presente entre proyectos solidarios, colectivos y distributivos contra otros proyectos individualistas, meritocráticos y concentradores de riqueza y poder.

La posibilidad de recordar, de hacer historia y de actualizarla depende no solo de condiciones intrapsiquicas. El ambiente, lo social, los medios ejercen sistemáticamente micropolíticas que facilitan u obstaculizan la posibilidad de construir memoria e historia. Esto es así porque al haber intereses y privilegios en juego, la tensión entre los diferentes actores busca diferentes objetivos. Unos, que olvidemos la Argentina del «fracaso». Que olvidemos las experiencias colectivas pasadas. Que se nos deje de ocurrir actualizarlas.

La historia oficial que debe recordarse, concibe pro hombres, dueños de la verdad, que nos indican los sacrificios que debemos hacer para ser «grandes». Otros apuestan a que recordemos cómo cada ruptura institucional que sufrió nuestro pueblo fue producto de cómo el poder responde cuando se siente amenazado. Que recordemos que aquellos momentos que los poderes significan de caos, coincide con los tiempos en que los colectivos se movilizan, desordenadamente, espasmódicamente pero también disputándole derechos a los poderes instituidos.

El poder real busca apuntar a un futuro «nuevo», «desconectado» del pasado, oscuro, o a lo sumo que «recuerde» la «grandeza» relatada por la historia oficial. No se trata de hacer experiencias colectivas, se trata de que cada uno se aboque a lo que le corresponde, que está bien determinado por los poderes. Entre los que buscan el bien común y los que quieren convencernos de diferentes modos de que los inmigrantes, los pobres o los diferentes son los culpables de las penurias de las mayorías. Este 24 actualiza ese conflicto, y recordamos algunos fragmentos de la Carta Abierta a la Junta que Rodolfo Walsh escribió en 1977 por su vigencia.

…”Lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades”…

…”Han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al pueblo y disgregan la Nación”…

…”En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada”…

…”En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar”…

…”Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: ‘Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos’”…

….”El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el ‘festín de los corruptos’”…

…”Se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse cuál es la ideología que amenaza al ser nacional”…

La actualidad de estas observaciones puede servir para no dejarnos engañar por todas esas voces que aludiendo al «sentido común», a la corrupción de la política, o a una supuesta «normalidad», pretenden por la vía electoral que seamos silenciosos cómplices y víctimas del mismo proyecto económico que aplicó el «proceso».

Existe una tensión entre el olvido y la memoria. Pretenden que olvidemos que hay una historia, de la que es deseable que seamos protagonistas. Nuestros haceres y proyectos, sobre todo los colectivos, son los que nos permiten hacer que todos los días sean de la memoria, la verdad y la justicia.



*Psicoanalista, trabajador del CSM N°3 GCBA. Investigador sobre fenómenos transicionales.


Nota publicada originalmente en Notas Periodismo Popular.


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