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¿Podemos lxs psicoterapeutxs ejercer el análisis de lo inconsciente sin operar como fuerza reprepsiva de la tecnocrapsia capitalista? / Una reseña de Clínicas Guattarianas de Alfredo Perdomo




El psicoanalista de orientación marxista Gabriel Rodriguez Varela nos comparte algunas anotaciones surgidas a partir de la lectura del libro de Alfredo Perdomo Clínicas Guattarianas, explorando en ese marco la siguiente pregunta: ¿Podemos lxs psicterapeutxas ejercer el análisis de lo inconsciente sin operar como fuerza reprepsiva de la tecnocrapsia capitalista?


por Gabriel Rodriguez Varela


1.

Para aquellxs que, en el marco del ejercicio profesional de las psicoterapias, practicamos el análisis situado de lo inconsciente desde disposiciones emancipatorias: ¿no tenemos más alternativa que renunciar a esa práctica o resignarnos a operar como fuerza reprepsiva de la tecnocrapsia capitalista?


2.

El psicoanálisis burgués (freudiano y/o lacaniano en sus diferentes variaciones) tiene su respuesta: pase de magia subjetivista mediante, consiste en hacer como sí las determinaciones objetivas y subjetivas de la codificación estatal polpsiaca que matrizan los territorios de las psicoterapias en los que se interviene y regulan el ejercicio de la práctica, tan solo tuvieran una presencia accesorio en la clínica psicoanalítica. Y no constitutyente, como realmente lo tiene. La presuposición autocomplaciente del carácter subversivo del invento freudiano, así parecen imaginarlo muchxs psicoanalistas (incluso de izquierdas) formados en las instituciones oficiales de la pequeña burguespsia, da rienda suelta entonces al relato de un antagonismo que operaría entre psicoanálisis y gestión psicotécnica burocrática del complejo estatal-mercantil capitalista sobre las dimensiones anímica y afectivas de la vida social.


Tal como puede observarse en esa respuesta, lo inconsciente reprimido del psicoanálisis burgués, sigue siendo en cierto registro de la experiencia, las determinaciones objetivas y subjetivas del complejo estatal-mercantil (al que despolitizan bajo la rúbrica de “Otro”); en particular, respecto a la eficacia matricial que tiene en términos de límites y posibilidades para los territorios de la psicoterapias en dónde les psicoanalistas desarrollamos las clínicas.


3.

Clínicas guattarianas de Alfredo Perdomo explora y experimenta de manera “antitotémica” la reserva-esquizoanalítica, entre otras cuestiones, permitiéndonos encontrar el bosquejo de otras respuestas a la pregunta inicialmente dispuesta. Ofrece la posibilidad de dar con una alternativa teórica y práctica de izquierdas, siempre de uso personal, para fugar de la denegación de la política, la resignación, el conformismo y/o la obediencia debida en el ejercicio de las psicoterapias. Como así también, sortear los lugares comunes a los que conlleva su politización silvestre; es decir, los intentos de politizar los quehaceres psicoterapéuticos a través de la transpolación de concepciones y metodologías de la macropolítica revolucionaria, sin inventar mediaciones que atiendan situadamente a la especificidad relativa de la clínica.


Pieza por pieza, parte por parte, maquinismo por maquinismo, las “clínicas guattarianas” del esquizoanalista uruguayo nos presentan los elementos que componen una “caja de herramientas” esquizoanalítica, maquinada por fuerzas de izquierdas y libertarias, que rechaza la promoción de modelos a seguir y toda forma de totalitarismo (dogmatismos marxistas y psicoanalíticos inclusive). Una alternativa clínica singular que surge tras aventurarse en el cultivo del arte de meta-modelización cartográfica y la exploración furtiva (aunque no por eso menos responsable y comprometida) de saberes oriundos de dominios variopintos. Lo cuales, en el transcurso del libro, Alfredo va nutriendo y complejizando con materiales e insumos teóricos y prácticos elaborados en inmanencia al desarrollo de una especie de ejercicio de contra-inteligencia situada respecto su propio quehacer clínico, principalmente, en el Hospital Vilardebó de Montevideo.


Podríamos decir, entonces, que en la experiencia de lectura del libro asistimos al despliegue de una puesta en funcionamiento tan personal como sui generis del esquizoanálisis, en tanto que “antidisicplina transversalista”; deseosa de darse los medios para combatir guattarianamente los encierros institucionales de la Salud-Mental-del-Estado; las tranqueras de los territorios de las psicoterapias estatalmente codificados, sus efectos de violentación, opresión y cercenamiento de las posibilidades de creación existencial cooperativa, autónoma y autogestiva. Combate por vías guattarianas, éstos, que en el libro Alfredo se muestran impedidos de desconectar su involucramiento político-libidinal y político sin más con las luchas y procesos de organización emancipatoria de militancias y activismos.


4.

Las clínicas guattarianas de Perdomo no surgen ex nihilo. Actualizan todo un conjunto de apuestas que buscaron conectar las prácticas en Salud-Mental-del-Estado en general y las psicoterapias dispuestas al análisis de los vectores inconscientes de la subjetivación en particular, con las luchas sociales y políticas revolucionarias. En especial, asumiendo como punto de partida, la experiencia de la antipsiquiatría engarzada con una plataforma de politización rioplatense alcanzada históricamente a partir del tránsito desde el psicoanálisis a la psicología social pichoniana, las experiencias de conexión entre marxismos y psicoanálisis en la década de los setenta y las apuestas post-exiliares de “lo grupal” ya mediatizadas por el esquizoanálisis. A las que de un tiempo a esta parte, su suman los ensayos de politización de las psicoterapias y el campo de la Salud-Mental-del-Estado a través de las perspectiva de género y diversidad.


En resumidas cuentas, algo me va quedando claro con la lectura del libro: el ejercicio de las psicoterapias, aunque lo predispone dado su función de control social psicopolítica constituyente, no condena necesariamente a operar como fuerza de polipsia del Capitalismo Mundial Integrado. Con el esquizoanálisis, es posible hacer otras cosas… Inventar las mediaciones necesarias que permitan transformar los territorios de su práctica en una arena más de la lucha de clases (sin incurrir en la politización silvestre). Desarrollar los instrumentales que nos posibiliten actuar en consecuencia. Crear clínicas mil y un clínicas guattarianas. Sin recetas ni modelos a seguir. Pero con todo un legado conquistado al calor de las luchas emancipatorias. Y lo que no es menor: con otres compañerxs de ruta que andan un poco por todos lados en búsquedas parecidas. El esquizoanálisis necesita (re)inventarse cada vez.

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