Descentrar el psicoanálisis para intervenir en lo común

Actualizado: 5 mar


Revista Froi se hizo presente en la 6ta edición de La Noche de las Ideas, evento mundial impulsado por el Ministerio de Europa y Relaciones Exteriores de Francia y L’institut français de Paris. En esta nota les acercamos el texto de presentación del coordinador de la mesa, Alejandro Dagfal. El evento contó con la presencia y los intercambios del investigador ítalo-francés Livio Boni (con la traducción simultánea de Agustina Blanco) y del analista argentino Jorge N. Reitter.


por Alejandro Dagfal*


A menudo se repite, como un mantra, la idea freudiana de que el psicoanálisis implicaría la tercera gran herida narcisística de la humanidad. Luego de la teoría copernicana, que demostró que la tierra no es el centro del universo, y de los descubrimientos de Darwin, que mostraron que el hombre desciende del mono, el psicoanálisis habría llegado para revelar que las mujeres y los hombres ni siquiera son dueños de sí mismos, que no son amos de su propia morada, sino que están determinados por el inconsciente.


Si bien ese tipo de precisiones eran muy necesarias hace más de 100 años, cuando Freud las planteaba, hoy parecen ser superfluas, en la medida en que el psicoanálisis se ha convertido en una de las teorías más exitosas del último siglo. Particularmente, en la Argentina, el psicoanálisis detenta un lugar hegemónico, tanto en las universidades y el sistema de salud como en la cultura. En ese sentido, cabría preguntarse qué sucede cuando una doctrina que estaba destinada a ser resistida por su carácter revulsivo se transforma en un discurso ampliamente aceptado, que forma parte del sentido común.


Podría suponerse que, en estas circunstancias, el psicoanálisis ha perdido algo de su filo, de su poder cuestionador, de su capacidad de arrojar nuevas luces sobre los problemas que nos afectan a todos. Y es nuestro deseo que el psicoanálisis recupere esa capacidad de interpelar lo obvio para producir nuevos saberes y nuevas prácticas que tengan incidencia en lo social, en la escena pública. Si hace un siglo Freud se preguntaba sobre el porqué de la guerra, hoy, entre muchas otras cosas, podríamos preguntarnos sobre las consecuencias de la pandemia.


Con esa intención de ensanchar los horizontes de lo posible, en esta mesa, vamos a charlar sobre diversas formas de "descentrar" el psicoanálisis, de sacarlo de su zona de confort para pensar lo que no suele quedar en el centro, a saber, lo que está en los márgenes. En este caso, con Livio Boni, abordaremos los márgenes geopolíticos, pero también, con Jorge Reitter, las diversidades sexuales, que interpelan al psicoanálisis desde hace tiempo. Y ya que hablamos de tiempo, en la parte que me toca, trataremos de interrogar el pasado para no quedarnos en un puro presente que ignora la dimensión de la historia.


Retomando la exposición de Livio, debo confesar que, hasta hace no mucho tiempo, quizás injustamente, consideré los enfoques decoloniales (sin distinguirlos de los post-coloniales) como abordajes “políticamente correctos”, sofisticados, surgidos de las universidades norteamericanas y europeas, que tratan de introducir cierto exotismo que, en definitiva, no hace más que sostener los enfoques tradicionales. Pero el encuentro con los trabajos de Livio Boni y de Sophie Mendelsohn, me hizo cambiar de perspectiva, en la medida en que introducen, por un lado, el problema de la historia, que implica un descentramiento respecto del presente (un presente que suele ser tirano y corto de miras, ya que ignora la lógica propia de cada momento histórico). Por otra parte, ellos introducen la cuestión geopolítica, que implica otro descentramiento. Abandonan el punto de vista de las metrópolis para interesarse en la periferia, en los márgenes del psicoanálisis.


Alejandro Dagfal, CONICET, Universidad de Buenos Aires, Biblioteca Nacional, UNLP.