Palabras sobre palabras

Finalizamos esta serie con la publicación de la última de las exposiciones de la mesa de presentación del libro "Varones de carne y hueso ¿Nuevas masculinidades?" (Noveduc Ediciones) de Lila Feldman llevada a cabo en las jornadas de la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM) el 28 de Agosto de 2026. Esta es la tercera exposición, a cargo de
la autora del libro presentado.
por Lila María Feldman*
En primer lugar, quiero empezar a agradecer. A Noveduc, en primer lugar. A este congreso claramente posicionado en la perspectiva de derechos y dedicado a la salud mental en tiempos críticos para la salud mental y la vida humana en general. Luego a ustedes, a cada unx de quienes están aquí hoy, a muchxs tengo el enorme gusto de conocerles, compartir espacios de pensamiento y de trabajo, y a tantxs otrxs no, o no aún, y me honra que se hayan acercado. Por último, agradezco muy en especial a los dos colegas varones de carne y hueso que me acompañan en esta mesa. Los admiro a ambos por distintas razones, pero por una que tienen en común: son analistas implicados que se dedican a enlazar pensamiento propio a escritura. Así es que, diría, habitamos un mismo territorio.
Escucharlos ha sido muy emocionante. Unx se entera de lo que ha escritx a partir de lo que otrxs han leído… agradezco estas enormes lecturas. Me hacen pensar que este libro se lee con la historia propia y con la gran Historia. Que su lectura moviliza a ambas. En ese sentido, no se trata ni aún cuando quienes leen son colegas, de una lectura aséptica y exclusivamente “profesional”.
El libro que hoy presentamos Pablo, Daniel y yo se propone desarmar la idea de viejas y nuevas masculinidades y propone otras categorías, las de centro y periferia de la masculinidad. Estas categorías se han propuesto llegar a ser herramientas clínicas y políticas para pensar y abordar la subjetividad singular y colectiva, de los varones. La periferia es muchas veces un territorio de reforzamiento patriarcal y sumisión, de silenciado dolor, pero es también en enorme medida un territorio amplio de potencia emancipatoria, capaz de discutir y disputar sentidos para eso que llamamos masculinidad, para darle centralidad a lo que dentro de ella ha permanecido mudo y minorizado. En ocasiones, incluso, es un territorio en el que la vergüenza y la humillación pueden volverse orgullo, siguiendo esas huellas que la comunidad LGBTQ+ nos ha legado. Es por ello que me importó también pensar en términos de “viajes de iniciación”, es decir, experiencias de transformación y de metamorfosis para la masculinidad, en este caso para la masculinidad cishetero.
Una de las cosas, precisamente, que planteo en este libro es que más que referirnos a la deconstrucción, prefiero hablar de viajes de iniciación, y de obstinaciones. Me refiero a formas colectivas de construir otras masculinidades, no desde cero, no desde la nada, sino con todas esas líneas y aperturas posibles que las vanguardias a lo largo de la historia nos tienen, aún hoy, reservadas, a la espera de buenos lectores, porque la vanguardia, siguiendo a Martín Kohan, es una operación de lectura de efectos retroactivos, que propone otra temporalidad, que no es la de viejas y nuevas, no es en una cronología lineal que nos interesa pensar y pensarnos. Ahora bien, los cambios que nos importan son colectivos, no hay salidas singulares que no sean también y a su vez, colectivas.
Otro punto nodal del libro es el que se dirige a pensar en la masculinidad como un territorio no homogéneo, y en el que también se despliegan violencias, supremacismos, abusos. Me pregunto y ofrezco hipótesis para pensar en las jerarquías y lógicas humillantes al interior del propio género, al interior de la masculinidad. La escena humillante posee una decisiva importancia en cuanto a los ritos de probación y los mandatos de masculinidad operantes en lo intersubjetivo pero también intra-genéricamente.
Este libro fue escrito para que hablemos de los padecimientos de los varones de carne y hueso, sus silencios, las violencias que ejercen y las que sufren.
Esta presentación que hoy nos encuentra aquí ya cuenta con un libro que posee ya un tramo de vida, ya viene pasando de mano en mano, de voz en voz, y es por eso que puedo contarles que los varones que lo están leyendo me acercan mensajes en los que me hacen saber que el libro los ha interpelado y movilizado. No imagino para estas páginas mejor destino que ese, con la esperanza de que esa interpelación se amplie y expanda. Quiero decir, no es solamente un libro que ofrece herramientas clínicas sino que además la lectura interpela a quien lee. Interpela en cuanto a los modos en que escuchamos, leemos, pensamos, vivimos.
Rita Segato dice en algún lugar y entre tantas cosas maravillosas que dice, dice que nos importa llevar a cabo un cambio tópico más que utópico. Nos importa el rumbo que está tomando el mundo, y el modo en que se asignan y distribuyen lugares. Este libro se inscribe en el camino de esa preocupación implicada, concernida, que no renuncia a la obstinada búsqueda que se propone torcer el curso “dado” de las cosas. Un sujeto obstinado, dice Sara Ahmed, es aquel que no está de acuerdo con las cosas tal como son, como están dadas, o que no está de acuerdo con lo que ha desaparecido de la vista.

Escribí este libro con la convicción de que tenía que participar de los debates y urgencias que nos asedian hoy. Verán que hago referencia no sólo a la perspectiva de género sino a la perspectiva interseccional, porque las opresiones se anudan y entraman unas con otras, de particulares maneras. En algún momento del libro hago referencia al crecimiento alarmante de los suicidios. Me dedico también a pensar cómo la masculinidad hegemónica y central participa de esta realidad. Quiero decir, la idea de centro y de periferia me parece útil, valiosa, para pensar y abordar los padecimientos a los que nos dedicamos, con los que trabajamos, para pensar el caso por caso pero mucho más allá del caso por caso, porque los suicidios, más frecuentes en varones y en varones jóvenes, crecen exponencialmente en un mundo en el que el proyecto de exterminio es cada vez más descarnado y a la vez sofisticado. Como dije en otro lugar, podemos vivir con menos pero no podemos vivir sin sentido, así como tampoco hay vida posible desde una propuesta de construcción de sentidos alienantes y destructivos. El sentido también es alimento humano básico.
Una última mención le quiero dedicar al silencio de los varones y sus aparentes neutralidades en cuanto a nuestro propio campo de trabajo, el campo de la salud mental. Espero que este libro se sume a la interpelación que permita poner voz y palabras a los abusos y violencias que ocurren, siguen ocurriendo ahora mismo, al interior de nuestro campo profesional. Algunas de estas páginas se dedican a ello.
Samantha Schweblin, escritora de cabecera para cualquier trabajador del campo de la salud mental, en particular su último libro, “El buen mal”, dice que un libro no es literatura hasta que no hay un lector que lo abra, que lo recorra, que lo anime. Es con ese deseo, de que el libro se encarne en la lectura de todxs ustedes, que lo escribí y que lo presentamos aquí. Un libro sin lectorxs es apenas tinta sobre papel. Ojalá estas páginas que escribí con mi carne y con mis huesos, y que Noveduc publicó amorosa y cuidadosamente, ahora acompañen la clínica y la vida de cada uno, de cada una de ustedes.
*Psicoanalista y escritora




Comentarios