¿Qué nos está pasando en nuestra casa de estudios?

Actualizado: 3 oct


Crédito de la imagen: Pablo de la Fuente



Quienes pertenecemos a la facultad y transitamos sus distintos espacios pareciéramos habitar también distintos mundos. Durante la semana del 17 al 24 de agosto del presente año, a muchxs nos sorprendió un movimiento asambleario interclaustros, con clases públicas, musicazos y ruidazos en el hall de entrada y zonas aledañas de la sede “Independencia” . Revista Froi se acercó a charlar con lxs protagonistas de esta semana de protestas, para enterarnos de lo que nos está pasando...



por el Colectivo docente de la Lic. en Musicoterapia*


La Licenciatura en Musicoterapia es una de las carreras que se dicta en la Facultad de Psicología de la UBA, junto al Profesorado de Psicología, la Licenciatura en Psicología y la Licenciatura en Terapia Ocupacional. No es menor que la distribución territorial de las licenciaturas de Musicoterapia y Terapia Ocupacional le queden, a la gestión, como satélites en zona sur y zona norte respectivamente. Era necesario hacerse oír.



Origen del conflicto

El conflicto se origina con la designación sin concurso previo de docentes en la Licenciatura en Musicoterapia para este segundo cuatrimestre, por parte del Consejo Directivo de la Facultad. Esta resolución afectó a tres cátedras cuyos docentes a cargo se jubilaron o cesaron. Dichas designaciones fueron efectuadas sin tener en cuenta los antecedentes académicos de les docentes de Trabajos Prácticos que se encontraban en funciones, en la mayoría de los casos, con más de 10 años de antigüedad en las cátedras.


Musicoterapia de pie y organizades en lucha

Si bien la organización de los tres claustros en forma simultánea y conjunta es un acontecimiento reciente, ya se hizo antes. Inaugura una condición de posibilidad: ahora sabemos que podemos organizarnos y que podemos frenar acciones que atentan contra la formación que venimos construyendo día a día les musicoterapeutas; que no somos satélites de ninguna otra disciplina.

Era necesario visibilizar un malestar que venimos arrastrando desde hace mucho tiempo y la gota que rebasó el vaso derivó en una jornada de lucha. Y se siguen derramando las aguas sin encontrar continente que detenga el desborde. Contraries al impulso de manicomializar el malestar, Musicoterapia apuesta a alojarlo e intentar resolverlo comunitariamente. Así, iniciamos un movimiento asambleario interclaustros abierto y horizontal, entre docentes, estudiantes y graduades para hacer frente a esta situación.

El tiempo pierde su carácter cronológico cuando se presenta un acontecimiento. La mayoría vaciando Avellaneda, la sede ajena. Allí no hay espacio común para docentes, solo las aulas de clase y los patios amplios que nos fragmenta, nos pierde. Pero el sonido se cuela entre grietas, se hace lugar, se hace escuchar en la casa ajena. Quien pasa por el segundo módulo de la sede de Avellaneda no puede negar que ese patio no es el mismo sin la música de les estudiantes sonando. Por eso el silencio y el vaciamiento de esa semana también hizo ruido.

No hay manera de pasar por la licenciatura de Musicoterapia de la UBA sin haber hecho lazo. Tocar juntes en ese patio ajeno pero apropiado ha dejado el campo fértil para que acontezca lo grupal. Y ese tejido que se fue construyendo devino organización cada vez que una decisión de arriba hacía tambalear la formación. Esa chispa que históricamente ha sido generada por les estudiantes hoy prendió entre les docentes y entre les graduades. Durante la semana de la medida esa chispa se propagó también a estudiantes y docentes de psicología que atraviesan una situación similar, no casualmente se trata de materias que tienen una mirada desde lo colectivo y una fuerte crítica a la clínica individualista y elitista.


Detalles del conflicto

Son tres las cátedras afectadas. En un primer caso, el docente Jefe de Trabajos Prácticos de la Práctica Clínica (322) envió correos a la Secretaria Académica, Prof. Lic. Silvia Vázquez y a la Coordinadora de la Carrera Lic. María Eugenia Saavedra en el año 2020 que ni siquiera fueron respondidos. Esto impidió tener la oportunidad de presentar su propuesta pedagógica, que vale aclarar, había sido acordada internamente y que representaba una continuidad en el desarrollo y crecimiento de esa cátedra.

En los otros dos casos, les docentes designades no son musicoterapeutas ni licenciades en musicoterapia, por lo que no tienen formación específica para llevar adelante las cursadas de esas asignaturas.

En el caso de Musicoterapia en Salud Mental (316), el programa aprobado por el Consejo Directivo el 29 de agosto del corriente año cuenta con sólo cuatro textos de autores musicoterapeutas. Además, este programa presentado por el Lic. Ramón Ojeda, es prácticamente idéntico a una materia electiva de la Licenciatura en Psicología, “Diagnóstico y Abordaje de las crisis infanto-juveniles” que está a cargo de su esposa, la Lic. María Eugenia Saavedra, -sí, ya la mencionamos más arriba- Coordinadora General de la Licenciatura en Musicoterapia. Por otro lado, el docente designado como Ayudante de Primera Sebastián Aguzzi se autoproclamó Jefe de Trabajos Prácticos cuando este cargo es inexistente. Al docente histórico se lo instó a mantenerse al margen, y literalmente, a sentarse y aprender.

En el caso de Teoría y técnica de grupos (301) la cátedra fue ofrecida al Dr. Luis Carlos Jaume, quien, desconociendo la trayectoria y desarrollo de su equipo docente, impuso un programa con características muy disímiles al que se venía trabajando. El presentado por el Dr. Jaume no contiene material teórico desarrollado en la región; carece también de material de investigación que represente y permita la construcción de conocimiento que determina el territorio. Las docentes no fueron convocadas para la presentación de proyecto pedagógico alguno.

Es claro que la lógica imperante no es la calidad académica ni la excelencia, como pretendió justificar el Decano Biglieri en una reunión realizada el día 25 de julio de este año, a raíz de los reclamos efectuados.

Nuestra disciplina cuenta con una historia de más de cincuenta años en el país, fuimos sede de dos Congresos Mundiales de Musicoterapia y Congresos Latinoamericanos, se estudia en seis universidades y cuenta con Ley de Ejercicio Profesional e inscripción en el Registro Nacional de Prestadores - Superintendencia de Servicios de Salud. Con esta trayectoria, es imposible no percatarse de que la idoneidad de estos docentes designados a espaldas de la comunidad de musicoterapeutas es absolutamente falsa y que responde a un colonialismo y despotismo del saber psicológico por sobre el musicoterapéutico, sin mencionar el intento de disciplinamiento y silenciamiento de les profesionales.


Reclamos

Como primera medida es imperioso dejar sin efecto los nombramientos mencionados porque no reflejan ni la calidad, ni el aprecio, ni el compromiso de quienes sí merecen dar continuidad a materias fundamentales en la formación de estudiantes.

Como segunda medida es urgente que se realicen concursos docentes transparentes. Tenemos dos materias que fueron cajoneadas durante más de seis años, y muchas más que debieran concursarse.

Como tercera medida, exigimos que se garantice, a través de la participación de todos los claustros, la idoneidad de jurades.

Como cuarta y última medida, exigimos la conformación de una Junta de Carrera, que facilite y promueva el diálogo con las diferentes áreas de la facultad, que garantice la transparencia en las tomas de decisiones y que defienda los intereses disciplinares.


Voces en primera persona

¿Qué descubrimos tras una semana de lucha?

Las clases fueron públicas, a veces simultáneas, otras consecutivas, hubo intervenciones sonoras tanto en el hall, como en los pasillos y en la calle, con banderas que decían MT no se toca y Asamblea de Musicoterapia, una clase de percusión con señas, una grupa de tamboras La Bolten Candombe, una ronda de bagualas y coplas, una ronda de les SIkuris de nuestra licenciatura, musicazos.

La cancionera de Musicoterapia, luego de esa Semana de Protesta, quedó bastante más abultada. Aquí compartimos un ejemplo.


Hoy estamos acá - hoy estamos acá

denunciando y visibilizando - denunciando y visibilizando

que el Consejo Directivo - que el Consejo Directivo

pone a dedo a docentes - pone a dedo a docentes

amigos y familiares de la Gestión - amigos y familiares de la Gestión

¡¡¡ NO AL DESMANTELAMIENTO DE LAS CÁTEDRAS DE MT !!!


Esta estrofa fue la que más convocó, la que más se repitió, la que con su dinámica de pregunta y respuesta habladas (alguien dice la primera frase, otres la repiten a continuación) permitió levantar las voces en un reclamo claro y con la fuerza que tiene siempre lo colectivo.


-Entre mates, subida de sillas por escalera, sikuris y candombe, empecé a conocer a las personas atrás del nombre. Encontré personas sensibles y preocupadas por algo que amamos: nuestra profesión que se construye desde la formación, ladrillo a ladrillo. Dejé de sentirme sola, algo se abrió. Descubrí que ante el no reconocimiento de nuestra propia casa de estudios es importante reconocernos entre nosotres. Que somos muches les que defendemos a la única Licenciatura de Musicoterapia en una Universidad Pública del país. Les que apostamos a la igualdad de derechos en el acceso al estudio de la disciplina y a la construcción conjunta de una formación entre personas que se formaron como musicoterapeutas. En soledad pueden fragmentarnos, desconocernos, ignorarnos, pero en comunidad nos hacemos escuchar. Nuestras voces tuvieron la potencia de interpelar a docentes y estudiantes de psicología. La lucha me dejó una pregunta ¿qué puede pasar si somos más los que nos movilizamos?. (Paula, graduada y docente)


-La lucha de Musicoterapia no es nueva, no se origina en los sucesos de los últimos tiempos. Históricamente la carrera y posteriormente licenciatura de Musicoterapia en la UBA tuvo que afrontar atropellos. Para la Facultad de Psicología, no es más que una carrera menor que permite la existencia misma de la facultad, pero a la que nunca le han dado importancia. La coordinación de la licenciatura ostenta esta posición y, en este sentido, han estado completamente ausentes en cuestiones importantes: no han respondido un solo mail durante el tiempo de pandemia, se ha mantenido un silencio atroz frente al fallecimiento de dos estudiantes en ese periodo, y están haciendo un trabajo deleznable frente a los altos números de deserción y la baja en la matrícula. Simplemente, la licenciatura no les importa.

La obscenidad con la que se produjeron estas designaciones nos posicionó como comunidad. Se trata de defender la continuidad laboral de les compañeres docentes, pero además, de reivindicar la construcción colectiva de las cátedras afectadas, y en última instancia de defender una formación de calidad. Cuando los nuevos profesores toman posición en sus cátedras asignadas de manera ilegítima, desconocen esa historia, e impunemente intentan colonizar nuestros saberes, con la evidente superioridad que le confieren a los suyos. Ignorancia lisa y llana, soberbia o intenciones deshonestas, sea lo que sea que les motiva, intentan rebajar a la Musicoterapia a una disciplina subsidiaria, que no puede dialogar en igualdad de condiciones con otras.

Les musicoterapeutas tejemos, no sin dificultades, relaciones interdisciplinarias en los ámbitos de la salud, la educación, la investigación y la acción comunitaria. Pertenecemos y coordinamos equipos, aportamos conocimientos teóricos y avanzamos en las praxis desde una identidad disciplinar propia. La defensa es hacia les compañeres, pero también hacia la disciplina. (Jimena, graduada y docente)


-Puedo decir que lo primero que descubrí fue que con miedo no se puede luchar y que es precisamente allí donde las autoridades y docentes designados a dedo ponen todas sus fichas. Se nos insta como alumnes a responder individualmente toda vez que como grupo nos organizamos para poner el cuerpo en las clases públicas en la sede Independencia, vaciando Avellaneda. Descubrí también la potencia de la organización interclaustros y la capacidad estratégica que desplegamos teniendo a la creatividad como nuestra aliada predilecta. Escribir canciones en el momento, o en el colectivo, en el patio, en la calle mientras caminábamos. Redactar notas, cartas y extensas sugerencias bibliográficas. Hacer frente a docentes puestos a dedo, ya sea interviniendo con el sonido, el ruido, los silencios y las palabras. Llevando nuestras voces y cantos por pasillos, aulas y pasillos. Dejando nuestra marca en pizarrones, repartiendo folletos una y otra vez… ¿Qué fue, sino una improvisación colectiva? Claro que nos hicimos escuchar y esto se puede ver en el hecho de que en la sesión del Consejo Directivo del día 29 de agosto, se abrió concurso a muchas asignaturas y sin embargo…acomodos en el jurado… Por eso, hay que seguir alzando nuestras voces. (Andrea, estudiante).


-La consigna fue Vaciar Avellaneda, y tuvo una potencia increíble y conmovedora. Descubrí, en el encuentro e intercambio con colegas, que hay más consonancias que disonancias. Y tomé conciencia, que dentro de mi casa, no quiero sentirme más en el patio trasero; que tengo derecho a sentarme en la mesa del comedor. (Carolina, docente)


-Tiempo de participación colectiva. De involucrarnos en lo que se decide dentro de la Universidad de la que formamos parte. Docentes, estudiantes, graduades, musicoterapeutas y docentes de otras casas de estudio también, todxs implicándonos en cuidar que la formación de la UBA dé un paso hacia la transparencia y la excelencia académica que tanto orgullo en las palabras expone. Tiempo de reconocer que la docencia es política, estudiar lo es, coordinar una carrera y una facultad también, y hay formas y formas de ejercerlo.

Días de fortalecimiento, de reconocimiento mutuo, de encuentros. Se reitera la palabra potencia porque así se siente este tiempo. Tal vez sería más atinado aún decir un andar entre sentimientos de impotencia y otros de esperanza potenciada. Esperanza potenciada en el saber que somos muches quienes nos unimos con una meta en común, escuchándonos con respeto en las diferencias de ideas, propuestas, estilos, posiciones. La meta en común es constructiva, protectora, potenciadora de la disciplina que amamos. Nos concebimos parte de su desarrollo, variaciones, tensiones, de sus polifonías y crecimiento.

Nos dicen que somos les hippies con la flauta, con la guitarrita. Y lo encarnamos con orgullo. Creemos, estudiamos y confirmamos la potencia transformadora del arte. Trabajamos y soñamos con un mundo mejor. (Flavia, docente)


-¿Qué me dejó este tiempo de lucha? La conciencia de que la lucha es mucha, a veces parece cruel, pero no lo es. Porque la fuerza que nos empecina es colectiva, es potente en miradas francas y horizontales, nos encuentra en la indignación y más aún en la ilusión de construir un nuevo entramado. Luchar contra las lógicas de poder será una tarea ardua, pero aquí estamos: con un cuerpo colectivo y atento. (Juliana, docente)


-Esta semana de lucha descubrí que tanto les estudiantes, como les graduades y docentes tenemos algo en común, y es que amamos nuestra disciplina. Ese amor es lo que nos une, y lo que hoy nos lleva a poner un límite al avasallamiento.

Descubrí con emoción y orgullo la fuerza que tenemos a pesar de no ser una carrera tan numerosa como otras, y lo importante que es estar unidos los tres claustros defendiendo a la musicoterapia, a la UBA y en definitiva a la educación pública, a la excelencia académica y a la democracia. (Julieta, docente)


Musicoterapia no se toca

Cuando decimos Musicoterapia no se toca también estamos declarando que si tocan a une docente, tocan al colectivo. Formamos parte de una disciplina en la universidad pública que se ha construido a pulmón y desde abajo. Los históricos ruidazos, las sentadas en el consejo y la toma efectuada por estudiantes en el año 2006 son una demostración de que si nos organizamos no les dejamos avanzar. El intento de desmantelamiento insiste pero nosotres resistimos. Dejamos bien claro que somos las autoras y autores de nuestra disciplina, que no vamos a tolerar el disciplinamiento institucional dictado por la línea oficial, que no cesa en su intento por borrarnos como disciplina autónoma, frenando todo aquello con potencia instituyente y de transformación de las estructuras sociales hegemónicas.



Crédito de la imagen: Pablo de la Fuente


* Colectivo docente de la Lic. en Musicoterapia: mtenlucha@gmail.com