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Psicoanálisis y modernidad

Actualizado: 6 oct 2023






Existe un debate en el campo psicoanalítico contemporáneo que supone un cierto posicionamiento frente al carácter determinado de los objetos de sus discursos y de sus intervenciones prácticas en términos históricos. A riesgo de ser esquemáticos, pero para simplificar tal situación, podemos diferenciar dos grandes posiciones: una, hegemónica, que defiende el carácter transhistórico del "inconciente desde que hay lenguaje", tanto como de las lógicas que organizan el psiquismo; mientras que en las últimas décadas y en consonancia con aportes de otras disciplinas -principalmente filosóficas y sociales, aunque no solamente- y fenómenos políticos, ha ganado consistencia una perspectiva crítica que enfatiza cierta especificidad temporal que se hallaría sobredeterminando los asuntos que componen el corpus psicoanalítico. Establecer los límites y posibilidades con los que carga el psicoanálisis al entramarlo en la temporalidad de la modernidad (capitalista, patriarcal y colonial) ha sido un potente revitalizador de un psicoanálisis plausible de aliar a un proyecto transformador para muchxs colegas.


Aun así, nos encontramos en muchas ocasiones en consideraciones que pierden la complejidad pretendida al limitar tal perspectiva a un modelo causal que se agota en señalar que tal concepto es colonial o que tal idea es solidaría de las demandas tecnocráticas, o que tal autor porta un sesgo patriarcal. En ese orden de cosas, es que el estudio riguroso de los procesos que incluimos en "la modernidad" se vuelve precondición de todo pensamiento y práctica psicoanalítica, y no meramente un agregado, aggiornamiento o advertencia sobre efectos indeseados en la misma. Partir de postular, entonces, tales hipótesis es una condición que transforma el punto de miras y que nos puede revelar nuevas coordenadas para la reflexión de nuestra praxis. El dossier presentado por Revista Froi pretende invitar a ello a partir de un disparador concreto (¿Dónde empieza y dónde termina el psicoanálisis?), en el cual, entre otras cosas, Pablo Tajman propone una dilucidación respecto a la mecánica específica de la violencia en la modernidad y de derivaciones prácticas de la clínica psicoanalítica que suponen posibilidades para realizar una contribución a discontinuar su reproducción y límites para no contribuir en su ocultamiento.


Aun más, tales intenciones nos encuentran hoy a la fecha de publicación del dossier en un escenario que no habíamos adelantado: la probabilidad política concreta de un proyecto neofascista gobernando. Por ello, las reflexiones que en el dossier se vierten resultan también tener un efecto incalculado: el de servir de piso fértil a la confección de preguntas e hipótesis que nos orienten en nuestro porvenir más próximo. Volviendo al principio de estás letras, tenemos la convicción de que el único psicoanálisis que nos interesa es el que asume su lugar en las teorías críticas, el que logra aliarse con proyectos colectivos en los que la libertad y la igualdad no sean bienes de intercambio mercantil sino la condición y la perspectiva de un estar en común.


A partir de esta semana, iremos compartiendo distintas producciones en un dossier conformado por doce artículos.


Trabajos ya publicados de este dossier:














Psicoanálisis y modernidad
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